Presidente Obama: El estímulo fiscal, las obras públicas, y la justicia: Parques, escuelas y comunidades saludables—para todos

Posted: February 3rd, 2009

14 de enero de 2009

Presidente Barack Obama
La Casa Blanca
Washington, D.C.

Re: El estímulo fiscal, las obras públicas, y la justicia: Parques, escuelas y comunidades saludables—para todos

Estimado Presidente Obama:

El estímulo fiscal y las proyectadas obras públicas creará trabajos para una nación en crisis de desempleo mientras crea la oportunidad de construir comunidades saludables y habitables para todos. Ni el acero y el hormigón destinados al servicio público, ni los rescates fiscales de la industria bancaria, las compañías de seguro y los fabricantes de automóviles son suficientes para el caso. Los proyectos de infraestructura deben incluir parques, escuelas, domicilios accesibles, tránsito público, calles seguras para peatones, arte pública, programas de aprendizaje para jóvenes y nuevos empleos enfocados en mejorar y mantener el medioambiente. Para mitigar la desigualdad, las comunidades minoritarias y las de bajos recursos deben recibir su porción adecuada de inversiones de fondos públicos. Es necesario que la nueva visión en nuestro país incluya soluciones a los problemas urbanos – la obesidad, la falta de áreas recreativas, y jóvenes sin esperanza.

Las inversiones en proyectos de infraestructura deben ser informadas por las normas de la salud pública; el resultado mejoraría la salud y la calidad de vida por toda la nación. Más de 125 millones de niños padecen de la obesidad o el sobrepeso—el triple del número calculado en la década de los 80, según los Centers for Disease Control. La esperanza de vida para estos niños no llegará a la de sus padres a menos que cambiemos esta trayectoria.

Los proyectos del “New Deal” (Pacto Nuevo) nos ofrecen lecciones sobre la justicia social, y su expresión en la construcción de parques y escuelas, en la creación de espacios de arte pública, y en los programas de aprendizaje para jóvenes. Estos proyectos incluyeron 8,000 parques y 40,000 escuelas. El Cuerpo Civil de Conservación extendió el campo abierto. Trabajos de medio tiempo permitieron a que estudiantes de preparatoria y de colegio siguieran sus estudios y trabajaran fuera de la jornada normal. Es incalculable el efecto de los programas “New Deal” en las vidas del pueblo.

El “New Deal” creó trabajos para artistas, músicos, actores y escritores. Los pintores daban clases de arte en las escuelas y crearon murales en espacios públicos, representando la vida cotidiana. Quince mil músicos presentaron 225,000 obras tocando en orquestras sinfónicas, grupos de jazz, y conciertos gratuitos en los parques. Obras clásicas y contemporáneas presentados a públicos de 30 millones de espectadores por repartos de varias razas. Autores escribieron guías turísticas para cada estado, las ciudades mayores y las rutas interestatales.

Pero el “New Deal” no fue un pacto justo para todos. “When Affirmative Action Was White,” un libro escrito por Ira Katznelson, documenta como los acuerdos excluyeron a los de ascendencia africana resultando en mayor desigualdad económica. Por ejemplo, la Autoridad Federal de Viviendas sancionó pactos raciales y restrictivos. Como resultado, hoy en día, el por medio de las familias de ascendencia africana tienen acceso a sólo el 10% de los recursos disponibles por una familia de por medio de ascendencia europea.

Hoy, es el deber de la nación es la justicia verdadera. Los residentes de ascendencia latina, africana, y asiática y otros que no caben dentro de la antigua categoría de norteamericano típico forman la mitad de la población de las mayores ciudades del país.  El Congreso necesita reafirmar el Titulo VI del Acto de Derechos Civiles de 1964, prohibiendo la discriminación a los recipientes de los fondos federales, la Orden Ejecutiva sobre la justicia en cuanto al medioambiente, y el derecho de poner pleito ante la discriminación de empleo.

No es posible reducir los gastos estatales durante esta crisis económica, la peor que hemos enfrentado desde la época de la Gran Depresión, al costo de los individuos más vulnerables y del futuro económico de nuestra nación. No tiene sentido disminuir gastos estatales, y los votantes han dicho que no sea así.

En noviembre, los votantes optaron por aumentar los impuestos que pagan y aprobaron miles de millones de dólares para establecer y mantener parques y campos abiertos. Nacionalmente, los votantes aprobaron 62 de las 87 proposiciones de campo abierto. El Congreso debería financiar en su totalidad el Fondo de Conservación de Campo y Agua para comprar campo abierto. En California, las comunidades de bajos recursos y los de ascendencia latina, africana y asiática han prestado sus votos a los decretos que proveen fondos para obtener recursos naturales. La legislación de California aparta fondos para las comunidades urbanas pobres—económicamente pobres, y pobres en términos de parques y espacios verdes.  El proyecto de reclamar el Rió de Los Ángeles (sumergido en hormigón durante la Depresión), por ejemplo, nos ofrece la oportunidad de aumentar los parques, el ejercicio físico, viviendas de precio moderado y trabajos regionales de medio ambiente.

Los votantes han aprobado miles de millones de dólares más para modernizar y construir escuelas. Los Ángeles mismo, tiene 27 mil millones de dólares, 7.2 mil millones aprobados por elecciones públicas el pasado otoño. Las escuelas deben ser construidas con campos de recreo  (lo cual no es nada cierto); así darán lugar a la actividad física para cumplir con las leyes de la educación física. Estos deben ser accesibles de noche y en el fin de semana para estimular la actividad física de los jóvenes—y de toda la familia.

Los parques y las escuelas pueden proveer actividad física para prevenir la obesidad, contribuir al bienestar de los jóvenes estudiando, juntar a la comunidad, y ofrecer una sana alternativa a las pandillas, el crimen y la violencia. Reunir el uso de los parques y los campos escolares aumenta los recursos disponibles a las comunidades de bajos recursos en los ambientes urbanos. Los campos verdes de múltiple uso contribuirán a la calidad de aire y de agua, podrán mitigar las inundaciones, convertirán una tierra seca e impregnada de tóxicos a campos verdes y vibrantes—la imagen misma de la vida y la justicia norteamericana. Para asegurar estos beneficios para las familias de bajos recursos, se construirá viviendas al alcance de las familias que hoy día viven en estas comunidades.

La nación debe abordar la crisis juvenil como parte de la crisis económica. Los empleos federales de verano, que tuvieron éxito por 30 años, deben ser reemplazados con programas que estimulan a los jóvenes a terminar la escuela, estar físicamente activos, vivir sanamente—programas que ofrecen alternativas a las pandillas.

Proyectos de arte pública ofrecen una oportunidad de desarrollo personal y social. Estos proyectos deberán reflejar la diversidad, la democracia y la libertad. En Los Ángeles, solamente 76 de los 900 monumentos oficiales de cultura e historia, fueron creados por mujeres, o personas no de ascendencia europea. Estudios como Five Views, escrito por el Departamento de Parques y Recreación del estado de California, crean un guía en cuanto a la diversidad y su expresión en nuestra tierra. Sitios sagrados de americanos nativos deben  ser preservados. The Social and Public Art Resource Center, por ejemplo, con donaciones públicas y la participación de jóvenes en riesgo, están en proceso de restaurar y extender la gran muralla de Los Ángeles, la más larga del mundo, representando esta región desde la perspectiva de las diversas poblaciones.

Los fondos dedicados al transporte deberían proveer alternativas al uso de las carreteras. Más del 80% de los impuestos de gasolina se destinan a la construcción o mantenimiento de las carreteras y puentes; y menos de 20% se destinan a métodos alternativos de transporte. El transporte público crea una opción esencial para las familias de bajos recursos que no tienen acceso a automóviles, combate el calentamiento del planeta, y reduce nuestra dependencia en el petróleo. El programa “Transit to Trails”,  proporciona acceso a playas, parques y montañas a niños urbanos; este programa puede servir de ejemplo para proporcionar servicios semejantes.

La infraestructura de energía limpia y renovable debería ser construida en comunidades urbanas. La rejilla de energía debe estar localizada regionalmente (evitando la necesidad de centrales de energía), lo cual seria mejor para la salud y el medio ambiente. Crearía trabajos medioambientales locales, y reduciría la infraestructura de combustible fósil que normalmente se encuentra desproporcionadamente en comunidades étnicas.

Se puede crear un plan detallado de estímulo fiscal y programas de servicios público informados por los valores humanos del desarrollo sano de los jóvenes y la protección y reclamación del medioambiente. Incluye provisiones para lugares de diversión y actividad física, la promoción de la salud y la mitigación de la obesidad; el desarrollo de la juventud y su éxito académico; la protección y difusión del arte, la cultura y la historia; la conservación del aire, agua y la tierra, proteger viviendas y la justicia medioambiental. Principios fundamentales de justicia y participación demócrata dan carne y hueso a estos otros valores. La reforma sistémica creará la esperanza y cumplirá con la promesa de cambio.  

Atentamente,

Robert García, President and Counsel, The City Project            

Prof. Judith Baca, SPARC (Social and Public Art Resource Center)

Robert Bracamontes, Acjachemen Tribal Member           

Dr. Robert Bullard, Environmental Justice Resource Center, Clark Atlanta University

Martin Martinez, California Pan-Ethnic Health Network (CPEHN)

Irma Muñoz, Mujeres de la Tierra 

Stephanie Taylor, GREEN L.A. Coalition

Descarge la carta al Presidente Obama en español.

Download the letter to President Obama in English