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Guatemala Justicia

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Congresista Raúl Grijalva Justicia para las víctimas de ETS experimentos en Guatemala, fortalecer la Regla Común HuffPost

Grijalva 2016

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PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA
14 de Abril, 2016
Contacto
Dan Lindner (Grijalva) – (202) 225-2435

Justicia para las víctimas de ETS experimentos en Guatemala

Los médicos nos ven en nuestros momentos de mayor vulnerabilidad. Están a un lado de nuestra cama para ofrecernos consuelo y sanación cuando estamos enfermos o heridos, durante nuestra infancia, y en nuestros días finales, así que tal vez no exista mayor traición que cuando un médico inflige daño deliberadamente. Sin embargo, ha ocurrido en varias ocasiones a lo largo del siglo pasado.

Si bien el estudio de Tuskegee en el que dejaron sin tratamiento médico a hombres negros en Alabama con sífilis es notorio, tan solo es uno de los distintos hechos que forman parte de una deplorable historia de experimentos en humanos sin su consentimiento. El mismo médico que dirigió el estudio de Tuskegee fue responsable de una serie de experimentos con enfermedades de transmisión sexual (ETS) en Guatemala a partir de la década de 1940, en los que participaron más de 5,000 guatemaltecos, incluyendo niños, huérfanos, adultas y niñas dedicadas a la prostitución, indígenas, enfermos de lepra, enfermos mentales, prisioneros y soldados. La investigación fue financiada por el servicio de salud público de los Estados Unidos. (Public Health Service).

Más de 5,000 guatemaltecos fueron infectados deliberadamente con sífilis, gonorrea y chancroide. Muy pocos recibieron tratamiento y el resto sufrió en vano, ya que los resultados fueron prácticamente abandonados antes de que los investigadores pudieran seguir su supuesto objetivo de comprobar si la penicilina podría ser utilizada para el tratamiento o la prevención de dichas enfermedades. Víctimas se dejaron sin tratar y sin compensación hasta la actualidad.

Este vergonzoso experimento ha dejado un legado devastador, ya que la sífilis no atendida también infecta a los hijos de quienes la padecen, pasando de una generación a la siguiente. El informe especial realizado por el gobierno de Guatemala sobre dicho experimento, lo calificó como un crimen contra la humanidad y señaló que el racismo y la discriminación fueron aspectos recurrentes durante los experimentos. El informe del gobierno estadounidense reconoce que los experimentos fueron poco éticos, pero no ofrece ningún tipo de alivio a las víctimas. Los hechos no están en disputa.

Si bien no existe reparación alguna que pueda verdaderamente revertir los daños causados a personas inocentes, es imperativo que hagamos todo lo posible para atender y compensar a los descendientes de las víctimas. Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se estableció un fondo para encontrar a los sobrevivientes y a sus descendientes, con la finalidad de brindarles tratamiento médico y una compensación económica. Adicionalmente, el Congreso de los EE.UU. aprobó la Ley Nacional de Investigación de 1974 (National Research Act), la cual obliga a la creación de comités de ética para revisar las investigaciones en humanos que se realizan con fondos federales. Estos comités han desarrollado ciertas pautas que rigen la investigación en seres humanos, conocidas como la Regla Común.

La Regla Común debe ser más fuerte en la definición del término “consentimiento informado”, y prácticamente no aborda cuestiones particulares respecto a la realización de investigaciones en países en desarrollo, incluyendo si el consentimiento puede ser verdaderamente voluntario en lugares con gobiernos autocráticos que se benefician del dinero y prestigio que ofrecen las investigaciones patrocinada por naciones como la nuestra.

El resultado es que los experimentos que nunca serían aceptables en los Estados Unidos por cuestiones éticas, se han “exportado” a lugares donde el escrutinio es menor. En la actualidad, este tipo de estudios puede ser llevado a cabo en Centroameríca y América del Sur, Europa del Este, o África. Esto significa que hoy en día, los profesionales médicos en los que confiamos para que nos cuiden, en su lugar pueden tratar a otros seres humanos como ratas de laboratorio, administrando placebos a personas enfermas cuando ya existe una cura para su padecimiento, por ejemplo.

Necesitamos construir la voluntad pública y política necesaria para encontrar a cada una de las familias guatemaltecas que fueron afectadas por este horrible experimento y asegurar que reciban tratamiento y compensación. La Arquidiócesis de Guatemala ha presentado una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que busca alivio para las víctimas contra los EE.UU. y la República de Guatemala. Apoyamos alivio. Ademas, es necesario que la Regla Común sea fortalecida, junto con la política internacional de los EE.UU. en materia de salud, para garantizar que ni los Estados Unidos ni ningún otro país pueda volver a cometer tales crímenes contra la humanidad y violaciones a los derechos humanos en el nombre de la medicina. El gobierno de EE.UU. está estudiando las revisiones propuestas a la Regla Común ahora. En todo el mundo, la gente tiene que ser capaz de confiar en los médicos y profesionales de la medicina para mantenerse sanos. Hay que tomar todas las medidas necesarias para garantizar que los Estados Unidos nunca socava la confianza de nuevo.

* * *

Gracias a congresista Grijalva por su liderazgo. Siga este enlace para obtener más información sobre los experimentos de ETS Guatemala y la reforma de la Regla Común. 

Traducción Alianza Fronteriza de Filantropía / U.S.-Mexico Border Philanthropy Partnership.

 

Arzobispado de Guatemala petición contra EE.UU. enfermedades venéreas nube de palabras y enlaces de texto

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Arzobispado de Guatemala presenta petición en contra de Estados Unidos y Guatemala por infectar con enfermedades venéreas a guatemaltecos vulnerables

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Justicia atrasada para las víctimas de experimentos con enfermedades venéreas en Guatemala

Una petición a nombre de las víctimas de los experimentos realizados por Estados Unidos y Guatemala que infectaron con enfermedades venéreas a guatemaltecos vulnerables fue presentada el día de hoy en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, representada por la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de California-Irvine y The City Project con sede en Los Ángeles.

Información de contacto:

Robert García, The City Project (213) 977-1035

Hannah Robinson, consultora de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (785) 312-4533

Catalina Sweetser, codirectora, Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de California-Irvine (646) 549-6817

Primero fue el silencio, luego una investigación y después la negación de la reparación. Ahora, más de 70 años después, puede obtenerse justicia a nivel internacional. El día de hoy, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala presentó una petición ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en nombre de las víctimas de los experimentos científicos realizados por los gobiernos de los EE.UU. y Guatemala que infectaron a guatemaltecos vulnerables con sífilis, gonorrea y chancroide. Por lo menos 5,000 guatemaltecos fueron infectados intencionalmente y sólo una pequeña fracción recibió tratamiento mientras que los demás experimentaron sufrimiento, prácticamente sin motivo alguno. Aunque los experimentos fueron bien documentados, los resultados fueron prácticamente abandonados antes de que el equipo de investigación alcanzara su supuesto objetivo: el descubrimiento de la penicilina como tratamiento o profilaxis.

Los experimentos fueron motivados por el deseo del gobierno de acabar con las infecciones de transmisión sexual que asolaron a los soldados durante la Segunda Guerra Mundial.  El gobierno condujo  experimentos similares en la década de 1930 en zonas rurales de Alabama  con hombres afroamericanos con sífilis, conocidos como los experimentos de Tuskegee. Los experimentos se llevaron a cabo con un equipo de investigadores de los Servicios de Salud Pública de Estados Unidos. El Dr. John Cutler, quien dirigió los experimentos en Guatemala, también participó en los experimentos de Tuskegee. Otras similitudes entre los  experimentos de Tuskegee y Guatemala incluyen la falta de consentimiento de las personas que participaron en los experimentos, la falta de tratamiento de las víctimas infectadas y el engaño de las víctimas y el público. En Guatemala, los investigadores infectaron intencionalmente a las víctimas y generalmente las dejaron sin tratamiento o compensación por el resto de sus vidas. En Tuskegee, las casi 400 víctimas ya estaban infectadas pero las dejaron sin tratamiento durante cerca de 30 años, mientras que los investigadores del gobierno estadounidense observaban cómo progresaban sus infecciones. Con el tiempo, los Estados Unidos proporcionaron tratamiento e indemnización a las víctimas de Tuskegee, a sus familias y herederos, e incluso proporcionaron los recursos necesarios para localizar a las víctimas y pagar los honorarios de los abogados.

En Guatemala, los experimentos se llevaron a cabo a partir de la década de 1940 y continuaron hasta por lo menos la década de 1950 en algunos de los grupos más vulnerables en Guatemala: pacientes con problemas de salud mental, presos, soldados, prostitutas e incluso huérfanos. Aunque no existe documentación que indique que los huérfanos fueron infectados deliberadamente, los huérfanos ya infectados con sífilis sí recibieron tratamientos experimentales a cambio de suministros médicos para los orfanatos. El resto de los grupos  vulnerables fueron infectados a través de inyecciones y la aplicación tópica de material infectado, generalmente transmitiendo la infección al causar una abrasión en los genitales de las víctimas. Estos experimentos se llevaron a cabo sin el consentimiento de las víctimas y sin brindarles ningún tipo de compensación. En ocasiones, el equipo de investigadores les daba a las víctimas un paquete de cigarrillos posteriormente.

Los drásticos efectos de los experimentos han pasado de generación en generación, ya que la sífilis no tratada infecta también a los hijos. Los peticionarios en el caso ante la Comisión Interamericana son hijos y nietos de la población infectada que sufrieron defectos de nacimiento tales como ceguera, parálisis y muerte fetal. Las víctimas están presentando la petición junto con la Oficina de Derechos Humanos de la Arquidiócesis de Guatemala, una de las principales organizaciones no gubernamentales de derechos humanos en la ciudad de Guatemala.

Los peticionarios están siendo representados legalmente  por la Clínica Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de California-Irvine, dirigida por Paul Hoffman y Catherine Sweetser, abogados de derechos humanos internacionales. La petición ha sido presentada contra los EE.UU. y Guatemala ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en Washington, D.C.,  argumentando violaciones a los derechos a la vida, la salud, la libertad contra la tortura y los crímenes de lesa humanidad incluidos tanto en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre  como en la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Un punto a favor de los gobiernos tanto de los EE.UU. como de Guatemala, es que posteriormente se disculparon públicamente y realizaron informes sobre estos experimentos médicos faltos de ética. Siguiendo órdenes del presidente Barack Obama, EE.UU. estableció una comisión para investigar y dar a conocer los crímenes mediante la publicación de un informe en 2011 sobre los resultados titulado “Éticamente imposible: investigación sobre STD en Guatemala de 1946 a 1948”. Sin embargo, los intentos de los peticionarios de lograr que se responsabilizara  a los culpables en los tribunales civiles estadounidenses fueron infructuosos  – la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia decidió que era demasiado tarde para las víctimas, debido a que las autoridades responsables ya habían dejado sus cargos públicos. Jessenia Ovalle, una abogada en Guatemala que trabaja para la Oficina de Derechos Humanos de la Arquidiócesis de Guatemala, indica que objetivo final de la petición es “la verdad y la justicia para las familias de las víctimas de los experimentos en Guatemala a través de la  reparación integral y digna”. Otro caso a nivel federal está pendiente en Baltimore contra las entidades privadas que participaron, pero no contra dependencias gubernamentales.

La petición también argumenta la negación del derecho a la reparación del daño en casos de violaciones a los derechos humanos, ya que las víctimas nunca han sido indemnizadas. Citlalli Ochoa, estudiante de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de California  en Irvine, quien redactó la petición por parte de la Clínica de Derechos Humanos, afirma “Dado que los tribunales estadounidenses  han rechazado remediar el daño sufrido por las víctimas, es importante para nosotros encontrar vías internacionales para que los gobiernos asuman su responsabilidad. Mantener este asunto visible para el público dentro de un contexto legal es fundamental para garantizar que el gobierno se responsabilice y se prevenga que vuelvan a ocurrir eventos similares “.

Robert García, abogado de derechos civiles de The City Project / Proyecto del Pueblo, originario de Guatemala quien es coasesor en la petición, indica ” Infectar intencionalmente a tantos guatemaltecos sin su conocimiento o consentimiento y dejándolos sin tratamiento hasta el día de hoy es un crimen de lesa humanidad. Esto viola el derecho internacional y las leyes nacionales contra la violación y la agresión. Las disculpas no son suficientes. La verdad y la reconciliación requieren tratamiento, compensación y justicia restaurativa. Esto nunca puede volver a ocurrir a nadie en ningún otro lugar. ” The City Project / Proyecto del Pueblo tiene su sede en Los Ángeles, CA.

Recursos

Hay dos informes adicionales en español  que describen explícitamente las violaciones al derecho nacional e internacional y proporcionan antecedentes para el informe de la Comisión Presidencial de Guatemala.

  • El informe técnico Experimentos en seres humanos: el caso Guatemala en 1946-48 (Abril 2011), por la Comisión Técnica, Comisión Presidencial para el Esclarecimiento de los Experimentos en Humanos en Guatemala 1946-48. Haga clic aquí para ver la discusión amparada por las leyes nacionales e internacionales en el informe técnico en inglés. El informe técnico señala: “Teniendo en cuenta la legislación vigente en esa época, todos los delitos cometidos directa y responsablemente son castigados por la ley y su encubrimiento sugiere el conocimiento de la responsabilidad penal”. Página 96 .
  • Informe Investigación archivística sobre experimentos practicados en seres humanos en Guatemala, 1947-1948 (Mayo 2011) por el Archivo General de Centro América (AGCA), el Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN) y la Dirección de los Archivos de la Paz (DAP) de la Secretaría de la Paz. Haga clic aquí para leer la discusión bajo las leyes nacionales e internacionales en el informe en inglés. El informe archivístico concluye: “Es evidente que las personas responsables de estos experimentos se aprovecharon de las condiciones y la vulnerabilidad de estos grupos para llevar a cabo estas prácticas que fueron un crimen contra la humanidad y una clara violación del Código de Nuremberg”. Página 165.

Estos dos informes no están disponibles en inglés, a excepción de los extractos traducidos en el presente texto. La Comisión Presidencial de Estados Unidos sobe Bioética debe publicar estos informes en inglés para garantizar la justicia para los guatemaltecos mediante la inclusión de las perspectivas de Guatemala en relación a las atrocidades de los experimentos con ETS.

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“Migration of the Golden People” CARECEN 2002 © Judy Baca, cortesía de SPARC www.sparcmurals.org

Siga este enlace para leer el comunicado de prensa.

Traducción por Alianza Fronteriza de Filantropía/ Translation by Border Philanthropy Partnership

 

American Journal of Public Health Lo primero es no hacer daño: Los experimentos con enfermedades de transmisión sexual realizados por los EE.UU. en Guatemala

American Journal of Public Health – Lo primero es no hacer daño: Los experimentos con enfermedades de transmisión sexual realizados por los EE.UU. en Guatemala

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Sesión de preguntas y respuestas con Michael Rodríguez y Robert García: “Lo primero es no hacer daño”. En AJPH Talks.

Lo primero es no hacer daño es un artículo escrito por Michael A. Rodríguez y Robert García, que examina las prácticas y procedimientos poco éticos realizados por el gobierno de los EE.UU. durante la década de los cuarenta, cuando médicos de Estados Unidos e investigadores médicos infectaron a personas en situación de vulnerabilidad con bacterias que causan enfermedades de transmisión sexual, sin su consentimiento informado. Esta semana, los autores conversaron con AJPH Talks sobre las consecuencias y los resultados de dichos experimentos.

P: ¿Pueden describir los experimentos sobre ETS realizados en Guatemala?

Rodríguez y García: Comenzando en 1946, investigadores del Servicio de Salud Pública de EE.UU., financiados por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), realizaron experimentos inmorales, poco éticos e ilegales en Guatemala, infectando a personas con bacterias que causan enfermedades de transmisión sexual, sin el consentimiento informado de las víctimas. Hasta el día de hoy, el gobierno de los EE.UU. no ha ofrecido tratamiento médico o compensación económica alguna a las víctimas de los experimentos.

P: ¿Quién resultó afectado?

Rodríguez y García:  Por lo menos 5,128 personas en situación de vulnerabilidad fueron víctimas de experimentos sobre enfermedades transmisión sexual, incluyendo niños, huérfanos, niñas y adultas dedicadas a la prostitución, indígenas guatemaltecos, enfermos de lepra, enfermos mentales, prisioneros y soldados. Funcionarios de dependencias de salud infectaron intencionalmente a por lo menos 1,308 de estas personas con sífilis, gonorrea y chancroide y llevaron a cabo pruebas serológicas en otros.

El Dr. John Cutler, quien más tarde fue responsable de los experimentos de Tuskegee que dejaron a hombres afroamericanos sin tratamiento médico para la sífilis durante décadas, condujo los experimentos de transmisión sexual en Guatemala. Los funcionarios estadounidenses trabajaron con el consentimiento de las autoridades guatemaltecas – lo cual no es una excusa los hechos. [Continúa después de la imagen.]

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P: ¿Cómo se realizaron los experimentos?

Rodríguez y García: Los experimentos no se llevaron a cabo en un entorno clínico estéril en el cual las bacterias que causan enfermedades de transmisión sexual se administraran en forma de vacuna por pinchazo o por medio de pastillas de toma vía oral. Los investigadores violaron sistemática y repetidamente a personas en profunda situación de vulnerabilidad, algunas de las cuales se encontraban en condiciones sumamente tristes y desesperadas, agravando su sufrimiento de manera muy lamentable.

Por ejemplo, Cutler infectó a Bertha, una paciente del sexo femenino en un hospital psiquiátrico, inyectándola en el brazo izquierdo con sífilis. Unos meses después, Cutler colocó pus de gonorrea de un sujeto masculino en ambos ojos, la uretra y el recto de Bertha y la volvió a infectar con sífilis. Varios días después, sus ojos se llenaron de pus y sangraba por la uretra. Murió a los pocos días .

Tales acciones constituyen delitos como violación, agresión, ataque y conspiración.  También son crímenes de lesa humanidad. Las acciones violan los principios del Código de Nuremberg, establecido por los EE.UU. en virtud del derecho internacional para juzgar, condenar y ejecutar  a médicos nazis en 1947 y 1948 – , al mismo tiempo que el gobierno de los EE.UU. llevaba a cabo los experimentos en Guatemala.

P: ¿Por qué  gobierno de los EE. UU. (a través del NIH) respaldó este método de investigación?

Rodríguez y García: Las investigaciones sobre las ETS comenzaron con presos en los EE.UU. pero los investigadores no lograban causar infecciones de manera consistente. La explicación para trasladar los experimentos a Guatemala fue que la prostitución era legal en este país, como también lo era en París, Francia.

Un informe publicado por el gobierno de Guatemala concluye que los experimentos con ETS   son crímenes contra la humanidad y estuvieron plagados de racismo y la discriminación. Los informes elaborados por los Estados Unidos no cuestionan la discriminación o la legalidad de los experimentos bajo sus propias leyes o la legislación internacional. Los funcionarios de Estados Unidos y las élites de Guatemala cometieron actos de discriminación contra el pueblo guatemalteco, especialmente contra personas indígenas y no indígenas de clase baja. La discriminación es un factor agravante e inaceptable en dichos experimentos.

P : ¿Qué se ha hecho en la actualidad para reparar el daño a las víctimas?

Rodríguez y García: Nada.

Las víctimas fueron infectadas de manera intencional y no han recibido tratamiento médico o compensación alguna hasta el día de hoy. Los experimentos permanecieron en secreto hasta 2010. Cuando salieron a la luz, el presidente Barack Obama ofreció una disculpa al presidente de Guatemala.

En comparación, las víctimas de Tuskegee ya estaban infectadas, pero no recibieron tratamiento médico o compensación desde la década de los treinta hasta los años setenta, cuando una demanda, los ciudadanos organizados y la atención de los medios de comunicación lograron la reparación del daño. A las víctimas guatemaltecas se les debe ofrecer una estructura de compensaciones económicas como la de Tuskegee (con diferentes tipos de indemnización para cada víctima viva, dependiente sobreviviente y herederos de víctimas fallecidas).

Abogados de derechos humanos presentaron una demanda colectiva en nombre de las víctimas guatemaltecas y sus sobrevivientes. El tribunal federal de distrito rechazó la demanda por motivos técnicos relacionados con la inmunidad soberana – en otras palabras, EE.UU. no aceptó ser demandado. El tribunal declaró que las víctimas podían obtener una reparación del daño por parte del Congreso y el Presidente. A la fecha no han hecho nada.

P: ¿Cuáles son los siguientes pasos que el gobierno de los EE.UU. debe dar para ayudar a rectificar esta terrible experiencia y para asegurar que esto no vuelva a suceder?

Rodríguez y García: El gobierno de EE.UU. debe brindar tratamiento médico e indemnizar a las víctimas. Fundaciones que trabajan en temas de derechos humanos y salud deberían actuar para proporcionar recursos para las víctimas, como lo hacen en otras situaciones cuando el gobierno falla.

Es fundamental adoptar reformas legales y éticas para proteger a las personas de experimentos humanos inapropiados, renunciar a la inmunidad soberana cuando se realice investigación en humanos con fondos federales en los Estados Unidos y en el extranjero, garantizar que se apliquen protecciones paralelas a las investigaciones cuando se realizan con financiamiento privado y respetar la autonomía e igualdad para todos. Los programas educativos en los Estados Unidos deben estudiar los experimentos de Guatemala a la luz del derecho nacional e internacional. Los argumentos éticos y morales no son suficientes para disuadir malas prácticas. Aunque dos informes estadounidenses han recomendado algunas reformas en la formación ética, dichas recomendaciones aún no se han implementado.

El gobierno de EE.UU. debe publicar los informes del gobierno de Guatemala en inglés para garantizar que la voz del pueblo guatemalteco sea escuchada.

Los tribunales internacionales deben ofrecer ayuda a las víctimas a fin de que el gobierno de los EE.UU. no actúe con impunidad cuando participa en experimentos poco éticos, inmorales o ilegales en los que se violentan los derechos humanos.

P: ¿Dónde podemos obtener más información acerca de esta situación?

Rodríguez y García: Para obtener más información acerca de los experimentos con ETS  Guatemala, favor de visitar el sitio web de The City Project: /blog/archives/14794.

Referencia: Michael A. Rodríguez y Robert García.  First, Do No Harm: The US Sexually Transmitted Disease Experiments in Guatemala (Lo primero es no hacer daño: Los experimentos con enfermedades de transmisión sexual realizados por los EE.UU. en Guatemala). American Journal of Public Health: Diciembre 2013, Vol. 103, No. 12, pp. 2122-2126. Siga este enlace para descargar el artículo en inglés. Siga este enlace para descargar el artículo en español. Translation / traducción Border Philanthropy Partnership / Alianza Fronteriza de Filantropía.