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Experimentos con seres humanos por EE.UU. en Guatemala 70 años después US STD human medical crimes against humanity Episodio 1

English La Arquidiócesis de Guatemala, la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la UC Irvine, y The City Project / Proyecto del Pueblo impulsan una petición de derechos humanos contra los EE. UU. por crímenes de lesa humanidad

Por Joce Sterman, Alex Brauer, Chris Castano y Larry Lazo Circa 2018

¿Qué pensaría usted si le dijeran que hay niños en un país del tercer mundo que todavía están pagando el precio de experimentos realizados por el gobierno de los Estados Unidos hace casi 70 años? ¿Lo creería?

Circa viajó a Guatemala para sacar a la luz pública un capítulo oscuro en la historia estadounidense, cuando el gobierno de los EE.UU. fue a América Central e infectó a personas con enfermedades de transmisión sexual a propósito. Nuestra historia intenta dar sentido a un acto atroz cometido por el gobierno de los EE.UU. en nombre de la ciencia. Hicimos este viaje para entrevistar a personas como Gonzalo y Lázaro Ramírez, hermanos que viven en el remoto campo guatemalteco.

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Estos hermanos son hijos de un dedicado soldado guatemalteco fallecido hace mucho tiempo. Dicen que fue infectado con una enfermedad de transmisión sexual por los estadounidenses que llegaron a una base militar donde su padre servía.

Los expertos afirman a Circa que lo sucedido al padre de Lázaro y Gonzalo es comparable con las atrocidades de los médicos nazis y el estudio de investigación de sífilis de Tuskegee. Se realizaron experimentos con seres humanos en guatemaltecos en situación de vulnerabilidad a quienes deliberadamente infectaron con sífilis y gonorrea sin su consentimiento, sin saber lo que estaba sucediendo o por qué.

Los hermanos viven actualmente en modestos edificios de cemento sin electricidad ni agua corriente. Tuvieron la amabilidad de invitarnos a sus casas para contarnos sobre los experimentos a los que sometieron a su padre en la década de los cuarenta.

“Nos dimos cuenta de que había sido una víctima grabado en nuestras mentes”, dijo Gonzalo.

“La verdad es que los mandaban llamar a la enfermería donde los inyectaban sin ninguna explicación. Nunca les dijeron para qué era”.

Gonzalo Ramírez, hijo de víctima del experimento.

La mayoría de las personas utilizadas en los experimentos fueron infectadas con ETS deliberadamente por parte médicos estadounidenses entre 1946 y 1948. Reconocidas dependencias gubernamentales como el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos proporcionaron el financiamiento. Incluso hay acusaciones de que instituciones privadas de renombre como la Universidad Johns Hopkins, la Fundación Rockefeller y otras, también estuvieron involucradas.

El investigador de Harvard Ángel Rodríguez ha estado profundizando en el contexto histórico detrás de los experimentos. Cuando hablamos de que los estadounidenses seleccionaron a Guatemala como país sede de los experimentos, no se trataba de usar fuerza extrema contra un pequeño país. Rodríguez afirma que la investigación contó con la total cooperación del gobierno de Guatemala.

“Era mucho más difícil para un científico guatemalteco ser reconocido en una plataforma científica internacional que para un científico estadounidense”. Es por eso que la colaboración fue tan valiosa. Porque si puedes colaborar con un grupo de científicos más privilegiados, entonces eso aportará mucho más mérito a tu trabajo”.

Ángel Rodríguez, erudito de Harvard

Víctimas de los experimentos guatemaltecos

Secundina Escut, víctima de los experimentos guatemaltecos

Carlos Farnes, víctima de los experimentos guatemaltecos

Javier Guerra, víctima de los experimentos guatemaltecos

Oliva Venancio, víctima de los experimentos guatemaltecos

José Esteban de León, víctima de los experimentos guatemaltecos

El Dr. John Cutler en la foto con una de las víctimas de los experimentos guatemaltecos

Timoteo Rodríguez, víctima de los experimentos guatemaltecos

Mujeres internadas en un manicomio guatemalteco que fueron utilizadas en los experimentos

Hombres internados en un manicomio guatemalteco que fueron utilizados en los experimentos

Se consideró que Guatemala era un lugar ideal para la investigación sobre enfermedades de transmisión sexual, en parte porque la prostitución era legal y los trabajadores sexuales podían ser utilizados para los experimentos. Además, porque la idea de usar el país para la investigación provino de un médico guatemalteco. El Dr. Juan Funes, quien dirigió la división de enfermedades venéreas del departamento de salud pública en Guatemala, fue entrenado en los EE. UU. por el Servicio de Salud Pública.

De acuerdo con los registros históricos, los experimentos que involucraron a Funes y a una multitud de médicos estadounidenses afectaron a más de 5,000 personas. Esos documentos muestran que más de 1,300 personas se infectaron con ETS en experimentos que fueron documentados con horripilantes detalles por investigadores y luego se mantuvieron en secreto hasta aproximadamente 60 años después. . . .

La Arquidiócesis Católica de Guatemala y The City Project / Proyecto del Pueblo coordinaron el viaje de los documentalistas para reunirse con las víctimas en Guatemala.

Traducción por Alianza Fronteriza de Filantropía / Translation by Border Philanthropy Partnership